es la historia de un pueblo del sur, fronterizo con una antigua colonia de un país europeo.
Este era un pueblo no demasiado pequeño, en el que la gente se ha ganado la vida o bien pescando, o bien trabajando en la industria de la región, o bien trabajando en la colonia de este pais europeo. Tenía su ayuntamiento, habia sus elecciones, distintos partidos, algunos gobernaron bien, otros mal, otros fatal. Y un día llego el que peor lo iba a hacer, pero nadie se dio cuenta hasta que llegó.
Eran un conocido partido local de otra población con mucho nombre, malagueña. Llego prometiendo el oro y el moro, y logro encandilar a una mayoría de la población, mientras el resto observaba incredulos. Algo les decía que habia gato encerrado.
Los cuatro primeros años de su gobierno resultaron sorprendentemente buenos. El pueblo prospero, se adecentaron las calles, aumento la seguridad, se construyeron infraestructuras. Parecía que los críticos se habían equivocado esta vez. Error.
Debido a la prosperidad que habían traído, en las siguientes elecciones volvieron a ser elegidos. Comenzaba entonces el declive: corrupción, escándalos políticos y económicos, procesados en distintas operaciones anticorrupción, dimisiones… todo acompañado de una ausencia de fondos públicos, que no llegan ni para pagar los sueldos de los funcionarios y trabajadores del ayuntamiento.
El declive y la crisis trajeron consigo un retorno al pasado: la seguridad ha empeorado, las infraestructuras existentes no se reparan, la calles vuelven a estar destrozadas, y poco a poco el pueblo se convierte en una suerte de ciudad sin ley.
La guinda del pastel la está poniendo la actitud de la gente: parece que poco a poco, la incultura, la incapacidad de ser críticos, y la desidia se está apoderando de la población. No sería raro que los actuales dirigentes, herederos del propio gobierno local que trajo prosperidad y luego la arrebato, salgan elegidos. La desidia, y las campañas publicitarias y declaraciones populistas, con ecos trasnochados de antiguos regímenes vividos durante cuarenta años en nuestro país, sumado a una población dormida que se conforma, se encargara de ello.
Ese es mi pueblo natal. El pueblo que durante diez años representé deportivamente en el remo con orgullo.
El pueblo del que hoy siento verguenza.