Como tantas otras noches, no puedo dormir. Al menos, ahora tengo un balcón en el que asomarme a respirar la noche hasta que el cansancio o el sueño (quien llegue antes) me manden a la cama. O al sofá, que aun hace calor por la noche, y la sala de estar del piso es el sitio más fresco.
Hace una noche distinta a las anteriores en Granada. El olor a lluvia se ha ido, pero el aire se mantiene limpio aún. Una noche que de no ser por los ya cercanos exámenes, estaría viviendo fuera de casa. No necesariamente en un local, me basta con un parque, un banco, una plaza, y mi gente.
Pero de eso hay poca por el momento: mis compañeros de piso, y a lo sumo 5 ó 6 personas más en toda Granada. Es pronto aun, y por aqui solo están los propios del lugar.
¿Y por qué escribo todo esto? Porque me aburro soberanamente cuando tengo insomnio. Y porque lo vais a leer 3, con suerte, asi que puedo dedicarme a soltar todas las tonterias que se me ocurran por pasar el rato. Es lo bueno de tener un blog y que te importe poco que te lean o no.
Vuelvo al balcon a disfrutar del aire limpio de esta noche. Presiento que no durará mucho.